El “pío latrocinio” llevado a cabo por Diego Gelmírez resultó decisivo para la consolidación del Camino de Santiago en plena Reconquista
El pío latrocinio que cambió la historia de España. La ciudad de Braga es conocida como la “Roma portuguesa”. A lo largo de la historia, ha tenido un gran valor simbólico. Desde su posición dentro de Hispania como Bracara Augusta -llegando a convertirse en la capital de la provincia de Gallaecia- hasta su relevancia como Sede Primada de las Españas, título honorífico que todavía conserva y que confirmaba la supremacía de su arzobispo sobre el resto de la Península Ibérica.
Sin embargo, a finales del siglo XI rivalizó con Santiago de Compostela por ser la referencia eclesiástica en el noreste de España, siendo el hecho más destacado el robo por parte del obispo compostelano, Diego Gelmírez, de las reliquias de la catedral bracarense para impulsar la imagen de su ciudad frente a la Santa Sede.
Debido a la importancia histórica de Braga, su recuperación frente a los musulmanes por parte del Reino de Asturias, en 868, supuso un golpe de efecto en la moral de la comunidad cristiana. Sobre todo en el noreste peninsular, ya que, cabe recordar que hasta 1095, Santiago de Compostela dependió en el plano religioso de Braga. No fue hasta queel papado la declaró como diócesis cuando pasó a depender exclusivamente de Roma.
No obstante, existe un hecho que marcaría la historia de estas dos ciudades para siempre, puesto que tan solo un año después de este suceso, los bracarenses volvían a recuperar su condición de archidiócesis y nombraron como arzobispo a Geraldo, canonizado santo unos años después de su muerte como San Geraldo.
“Braga se quedó con el título honorífico y tradicional de “Sede Primada de las Españas” por su alto valor simbólico”
Aquel año 1096 es el utilizado en la actualidad en Braga para hablar del origen de Portugal, debido al reconocimiento espiritual que se le otorgó a la ciudad desde Roma, mientras que, desde Guimaraes, se aboga por que todo comenzó en su tierra como centro político más adelante con Afonso Henriques, hijo de Enrique de Borgoña y Teresa de Castilla, quien se piensa que nació allí y libró la famosa batalla de São Mamede, en 1128. Esta rivalidad, que continúa a día de hoy, se refleja en sus clubes de fútbol y sus habitantes.
Volviendo a la historia, parecía que la archidiócesis de Braga, de la cual dependían ciudades como Tui, Orense, Lugo, Astorga, Zamora y Salamanca, iba a ganar su partida a Santiago por ser el principal punto espiritual del norte de la península, puesto que nadie discutía que, tras la reconquista de Toledo cinco años antes -en 1085-, este sería una vez más el centro religioso de las Españas, como ya sucedió bajo el reino visigodo.

En aquella época, para impresionar a Roma, había que demostrar a la Santa Sede la cantidad de reliquias que ostentaba el lugar para elevar la categoría de la iglesia principal a catedral y convertirla en centro de peregrinaje. Este proyecto ya lo puso en marcha Alfonso II el Casto dos siglos antes con el descubrimiento de los restos del apóstol Santiago, cuyo objetivo último de sus sucesores fue lograr que los cristianos europeos se sumaran a la cruzada para defender aquel templo sagrado contra los musulmanes. En definitiva, auxiliar al apóstol Santiago.
Todo este contexto explica que Alfonso VI le concediera a un borgoñón como era Enrique el conocido como Condado Portucalense, tras apoyarlo en la batalla de Sagrajas (1086); y que pasaría a ser independiente del resto de los reinos. Del mismo modo, casó a Raimundo -también de Borgoña- con su hija Urraca I de León y a este le concedió el gobierno de Galicia. ¡Este último hecho es importante!
El pío Latrocinio
En este contexto fue donde emergió la figura del recién nombrado obispo compostelano, Diego Gelmírez. Este fue invitado por Geraldo a Braga y lo alojó en su palacio episcopal. Lo que no esperaba el pueblo bracarense es que aquel hombre saquearía las reliquias de la ciudad, en concreto las de su catedral. Este suceso lo explicó posteriormente en una obra que mandó redactar, la Historia Compostelana, donde citó su actuación como “pío latrocinio”.

En el libro explica cómo halló las reliquias “en condiciones inconvenientes, pues veis que yacen en ellas muchos cuerpos de santos desordenadamente sin que sean venerados por culto alguno”. Así que se vio forzado a pedir a sus acompañantes que robaran las reliquias para que en Santiago se les otorgaran una “mayor dignidad”. En realidad, se trató de una jugada que aumentó el prestigio de Santiago, hasta tal punto que en 1120 logró convertirse en archidiócesis y las iglesias de Tui, Orense, Lugo, Astorga, Zamora y Salamanca pasaron de depender de Braga a Compostela.
Parece ser que el papa Calixto II, con vínculos con Borgoña, pudo verse influenciado con que Raimundo de Borgoña, su familiar, fuera el gobernante -conde- de Galicia. Esto motivó la redacción del Codex Calistinus, que marcó las pautas de la consagración del Camino de Santiago. Aquel año 1120, Gelmírez también se convirtió en arzobispo de Santiago.

Este suceso del saqueo todavía es recordado en la ciudad de Braga, debido a que se trató del robo de la mayoría de reliquias que protegían la ciudad, como las de San Víctor, Santa Susana, Santa Cúcufate, San Silvestre y San Frutuoso. Estos restos siguen en Compostela, a pesar de alguna mínima devolución. A pesar de esta historia, Braga se quedó con el título honorífico y tradicional de “Sede Primada de las Españas” por su alto valor simbólico, a pesar de que la partida con Santiago quedó perdida para siempre.

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