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Los cinco mejores cuadros de propaganda de Felipe II como salvador de la Cristiandad

El rey español se defendió de sus ataques a través de la Contrarreforma, que fue dirigida a la élite y no fue capaz de impactar a un pueblo sacudido por la imprenta protestante

En pleno siglo XVI, la propaganda protestante aprovechó la imprenta para construir una imagen de la Monarquía Hispánica -imperante en el continente tras la división del imperio de Carlos V en dos linajes- de un régimen despótico ligado al oscurantismo católico de su monarca, Felipe II. En consecuencia, la imagen de los españoles, la nación de la que se quiso rodear el soberano nacido en Valladolid, fue atacada a través de grabados que apelaron con imágenes al sentimiento de una mayoría de la población analfabeta, que aceptaron estas rompedoras nociones contra el Rey Católico.

Sin embargo, la pregunta que todavía sigue sin responder es: ¿Cómo defendió Felipe II su imagen? ¿Se ha llegado a conocer la propaganda de Felipe II? La Contrarreforma no dejó de ser un movimiento religioso concebido para gestar una respuesta cultural contra la “Reforma” iniciada por Martín Lutero, aunque rápidamente tomó unos tintes políticos. Por eso, los cuadros fueron el principal arma utilizado por Felipe II para mostrar su poder divino en la Tierra y para catapultar la imagen católica de su reinado. En este artículo veremos las cinco representaciones propagandísticas más logradas por el monarca español.

FELIPE II RECIBE LAS INSIGNIAS DEL PAPA

Cristo entrega el mundo a Felipe II. KBR.
Cristo entrega el mundo a Felipe II. KBR.

Como vemos, los protestantes supieron utilizar la imprenta de una forma más efectiva, tanto por costes como por impacto, debido a que los grabados no necesitaban de un pintor de la corte que reflejara la potestad regia de un rey. Simplemente bastaba con encargar panfletos a los grabadores de la época y saber distribuirlos de una forma rápida entre el pueblo era suficiente para movilizar a la población.

Lo que no se cuenta es que Felipe II trató de desarrollar este tipo de propaganda, si bien no la produjo en la misma cantidad que en el norte. Por eso, este grabado de Jesucristo ofreciendo el orbe del mundo al rey español, ante la atenta mirada del Papa, fue un intento de demostrar cómo el soberano recibe de la divinidad el globo terráqueo rematado por una espada, una cruz y una corona. El objetivo no fue otro que demostrar que España fue la sucesora de Roma, y que tras la muerte de Carlos V, le tocará a su hijo asumir el translatio imperii para defender a los católicos del mundo.

FELIPE II CON CRISTO     

Retrato de Cristo y Felipe II, rey de España. KBR.
Retrato de Cristo y Felipe II, rey de España. KBR.

Este otro grabado muestra a Felipe II mirando de tú a tú a Jesucristo, con el que incluso parece que comparte la misma expresión facial. A la izquierda, se puede leer: “Temed a Dios, honrad al Rey”. De esta forma, el representante de la Monarquía Hispánica quiso transmitir que era el enviado para proteger por las armas la cristiandad bajo su lema: Non sufficit orbis.

“Someteos, pues, por causa de Dios, a toda autoridad humana: ya sea al rey, como soberano, o a los gobernadores, como enviados por él para castigar a los malhechores y premiar a los que hacen el bien; porque esta es la voluntad de Dios.”

EL GRECO, “EL SUEÑO DE FELIPE II”

El Greco, el sueño de Felipe II. W.C.

En plena era contrarreformista, la pintura desempeñó un papel esencial para transmitir el arte sacro, tan diferente del estilo realista que se estaba imponiendo en el norte calvinista. Por eso, se encargó a uno de los artistas del momento, El Greco, que pintara durante los años 1578 y 1579 el cuadro conocido como “Alegoría de la Liga Santa”, al que también se denominó “El sueño de Felipe II” o “La Gloria de Felipe II”. ¡Qué mejor propaganda para el vencedor de los turcos!

En la parte inferior está dividida en dos espacios, una en la que se ve a una multitud arrodillada encabezada por los líderes de la Santa Liga: Felipe II, el papa Pio V y el Dux de Venecia, acompañados de Don Juan de Austria; y otra en la que se refleja entre llamas las puertas del Purgatorio y las fauces del infierno devorando a los condenados, infieles y herejes. En definitiva, Felipe II ha vencido en la gran batalla contra el infiel y el catolicismo podrá sobrevivir en Europa.

FELIPE II OFRECE AL CIELO AL INFANTE FERNANDO

Felipe II ofrece al cielo al infante Fernando, Alonso Sánchez Coello. W.C.

¡Felipe II tiene un heredero! Tras conmocionar al mundo con la muerte en una celda de su hijo don Carlos, el rey quiso mostrar a su nuevo sucesor, Fernando, quien es ofrecido al Cielo para demostrar que el padre es capaz de sacrificar a su hijo -como hizo Abraham con Isaac- por el bien de la Cristiandad. El infante es recibido por los ángeles y recuerda en el lema Maior a tibi –“más grande que tú”- que Dios es el fin último de las acciones de la Monarquía Hispánica.

EL MONASTERIO DEL ESCORIAL

Felipe II supervisa las obras del monasterio del Escorial. W.C.

CONCLUSIÓN

Los grabados como los dos primeros que hemos visto, no fueron mayoritarios y tampoco tenían la función de desacreditar a los protestantes, sino que buscaron ensalzar la divinidad regia de Felipe II.  Por su parte, los cuadros de la Contrarreforma sacaron el arte sacro católico en su máximo esplendor pero no caló en la sociedad como sí hicieron las imprentas. En definitiva, estas pinturas buscaron decorar los palacios que las embajadas europeas visitarían; es decir, la élite del momento, que sí pudieron contemplar la potencia del monarca español, lo que dio vía libre a los protestantes para caricaturizar a la Monarquía Hispánica.

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