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Jorge Luis García: “La ayuda española a la independencia de Estados Unidos nos hizo perder el Imperio español”

“España envió dinero, fusiles, pólvora, cañones, uniformes, quinina para combatir las enfermedades, mantas fabricadas en Palencia y enormes cantidades de suministros”; y a pesar de todo, Washington nunca pagó su deuda histórica con Madrid

Jorge Luis García es un historiador y arqueólogo que se ha convertido en una de las máximas referencias a la hora de tratar el legado hispánico en la independencia de Estados Unidos. Tras varios años viviendo en el terreno, el escritor del nuevo libro “Revoluciónanaliza la influencia de España en la independencia de las Trece Colonias, así como las alianzas y traiciones que gestaron el destino del Imperio español. Una entrevista única que se publica el 4 de julio de 2026, efeméride que puede servir para que Washington agradezca el apoyo a Madrid durante su Guerra de la Independencia contra el Imperio británico.

Pregunta. Acaba de publicar Revolución. El papel decisivo de España en la independencia de Estados Unidos. ¿Qué aporta este libro respecto a otros publicados con motivo del 250 aniversario de la independencia estadounidense?

Respuesta. Mi intención inicial era escribir un libro conmemorativo, relativamente sencillo. Pero cuando empecé a consultar la documentación me encontré con una realidad muy distinta de la que conocíamos. Las fuentes originales contradecían muchos de los relatos que se habían repetido durante décadas. Eso me obligó a profundizar mucho más en la investigación. El resultado es una obra sustentada en cientos de referencias bibliográficas y, sobre todo, en documentación primaria.

P. Usted concede una enorme importancia a las fuentes documentales.

R. Porque son la garantía de cualquier trabajo histórico. Hoy encontramos muchos libros de divulgación sin apenas referencias. El lector acaba creyendo al autor por su popularidad, no por las pruebas que aporta. Las notas a pie de página no complican un libro; demuestran que lo que estás contando está documentado. Un historiador debe poner su credibilidad sobre la mesa y facilitar que cualquiera pueda verificar su investigación.

P. ¿Cuál fue el mayor descubrimiento durante la elaboración del libro?

R. Que la participación española fue muchísimo mayor de lo que se ha contado durante más de dos siglos y que el protagonismo atribuido a Francia está profundamente sobredimensionado. Cuando cruzas documentación española, francesa, británica y norteamericana aparece una historia muy distinta.

P. ¿Cuál fue realmente la contribución española a la independencia de Estados Unidos?

R. Hasta ahora todo parecía reducirse a Bernardo de Gálvez, que fue una figura extraordinaria. Pero la aportación española fue muchísimo más amplia. España sostuvo económicamente buena parte del esfuerzo independentista, suministró armas, pólvora, uniformes, mantas, medicinas, dinero y apoyo logístico durante toda la guerra. Es una contribución tan extensa que ocupa prácticamente todo el libro.

Jorge Luis Garcia, junto a Javier Rubio, en Trincheras Ocultas
Jorge Luis Garcia, junto a Javier Rubio, en Trincheras Ocultas

P. Sin embargo, el relato tradicional sitúa a Francia como la gran protagonista.

R. Ese es precisamente uno de los grandes mitos. Francia tuvo una participación importante en Yorktown, especialmente con su flota, pero la documentación demuestra que su implicación fue mucho más limitada de lo que suele afirmarse. La narrativa ha convertido a Francia en la gran salvadora de la independencia cuando buena parte del esfuerzo económico salió de España.

P. Usted sostiene además que Francia atravesaba una situación crítica.

R. Exactamente. Francia estaba prácticamente arruinada. Luis XVI necesitaba un éxito exterior para aliviar la enorme presión política y económica que sufría. Su país acumulaba una deuda gigantesca y el ejército francés venía de sufrir derrotas continuas frente a Gran Bretaña durante buena parte de los siglos XVII y XVIII.

Francia necesitaba la guerra mucho más que España.

P. ¿Y España?

R. España no quería entrar en guerra. Carlos III y buena parte de su Gobierno preferían limitarse a ayudar económicamente a los insurgentes para desgastar a Inglaterra sin intervenir directamente. El problema fue que los Pactos de Familia terminaron arrastrando a España al conflicto.

P. ¿Qué papel desempeñó Carlos III?

R. Creo que hay que ser justo con él. Se tiende a simplificar demasiado. Carlos III gobernó uno de los periodos de mayor prosperidad del Imperio español. Bajo su reinado y el de Felipe V se equilibraron las cuentas públicas y se fortaleció la administración americana. El gran error llegó en 1779, cuando terminó implicándose en una guerra que no beneficiaba a España.

Retrato del rey español, Carlos III
Retrato del rey español, Carlos III

P. ¿Nadie dentro del Gobierno advirtió del peligro?

R. Sí. Ministros como Floridablanca dejaron constancia en numerosos documentos de que Francia estaba actuando de forma desleal y de que España estaba asumiendo gastos desproporcionados. Hay correspondencia oficial donde se denuncia que los franceses presentaban como propia una ayuda financiada por la Corona española.

P. ¿Cómo se materializó ese apoyo español?

R. En prácticamente todo lo que necesitaban los rebeldes. España envió dinero, fusiles, pólvora, cañones, uniformes, quinina para combatir las enfermedades, mantas fabricadas en Palencia y enormes cantidades de suministros. Los insurgentes apenas disponían de recursos propios y gran parte de ese material llegó gracias al esfuerzo español.

P. Uno de los episodios más llamativos que relata es el protagonizado por Beaumarchais.

R. Es uno de los ejemplos más claros. España quería ayudar de forma discreta para evitar una guerra abierta con Inglaterra. Los franceses propusieron utilizar intermediarios para canalizar esa ayuda. El problema es que esos intermediarios terminaron apropiándose de enormes cantidades de dinero español y presentando después esa ayuda como si hubiera sido financiada por Francia.

P. ¿Habla directamente de una estafa?

R. Sí, porque la documentación demuestra una operación de enorme engaño. Francia apenas aportó recursos propios, pero consiguió atribuirse el mérito político de una ayuda financiada en gran medida por España. Incluso el Congreso estadounidense terminó reconociendo deudas con intermediarios franceses sin ser plenamente consciente del origen español de esos fondos.

P. ¿Por qué esa versión terminó imponiéndose?

R. Porque Francia construyó muy bien su propaganda y porque a Estados Unidos tampoco le interesaba destacar el protagonismo español. La imagen de Francia como gran libertadora resultaba mucho más útil que reconocer el papel decisivo del Imperio español.

P. Usted también sostiene que Estados Unidos nunca vio a España como un aliado.

R. Exactamente. Estados Unidos veía al Imperio español como el gran obstáculo para su expansión territorial. Su crecimiento sólo podía producirse ocupando territorios españoles. Por eso, una vez conseguida la independencia, comenzó un proceso continuo de expansión sobre espacios que habían pertenecido a la Monarquía Hispánica.

P. Y ahí sitúa el verdadero coste para España.

R. Exactamente. Muchos relatos terminan en la victoria de Pensacola o en el Tratado de París de 1783. Yo continúo hasta 1821 porque la historia no acaba ahí. La ayuda española a Estados Unidos fue tan grande que acabamos perdiendo el Imperio. Si analizamos las décadas posteriores vemos la pérdida de Luisiana, Florida y, más tarde, el apoyo estadounidense a los movimientos independentistas hispanoamericanos. Todo forma parte del mismo proceso histórico.

P. ¿Considera que existe una deuda histórica con España?

R. Desde un punto de vista histórico, sí. Las deudas entre Estados no prescriben. Resulta llamativo que Estados Unidos haya defendido siempre ese principio y, sin embargo, apenas exista conciencia del enorme esfuerzo económico y militar que España realizó para favorecer su independencia.

Bernardo de Gálvez ayudando en la independencia de Estados Unidos. Cuadro de Ferrer Dalmau.
Bernardo de Gálvez ayudando en la independencia de Estados Unidos. Cuadro de Ferrer Dalmau.

P. Entonces, ¿quién fue el gran perdedor de aquella guerra?

R. España perdió dinero, prestigio, territorios y, a largo plazo, acabó perdiendo prácticamente todo su Imperio americano. Francia obtuvo el protagonismo internacional que buscaba durante un tiempo y Estados Unidos inició su expansión territorial. Si uno analiza las consecuencias completas, el balance para España fue devastador.

P. ¿Qué espera que descubra el lector al terminar el libro?

R. Que la historia de la independencia de Estados Unidos es mucho más compleja de lo que nos han contado. No pretendo sustituir un mito por otro, sino devolver a los documentos el protagonismo que nunca debieron perder. Cuando uno lee las fuentes originales comprende que muchas de las certezas con las que hemos convivido durante décadas necesitan ser revisadas.



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