La presidenta de México sin darse cuenta alaba la labor de la Corona de España como protectora de los indios y ataca a los conquistadores, que fueron los antecesores de sus compatriotas
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, volvió a cargar contra la conquista de América aludiendo a Hernán Cortés como uno de los “más crueles invasores” de la historia. Sin embargo, la estrategia de Sheinbaum terminó resultando contradictoria en un comunicado donde, sin darse cuenta, alabó la labor de protección de los indios por parte de la Corona de España -a la que sigue reclamando un perdón-, que buscó a través de las Leyes de Indias de 1542 salvaguardar a las poblaciones indígenas de los abusos que se pudieran cometer al otro lado del Océano.
1. Se equivoca al elegir al enemigo: critica a su antecesor, el conquistador
Sheinbaum se equivoca al focalizar la mirada en Hernán Cortés, puesto que los actuales mexicanos son descendientes de los propios conquistadores que abandonaron la península, cosa que nunca hizo ningún rey español en aquellos siglos: viajar a América.
Así que, a la hora de tomar partido, en vez de atacar directamente a los españoles peninsulares, en realidad la toma con sus propios antecesores. Y no critica a una Corona, a la que, por no haberse revisado bien el juicio de residencia que comparte, sale beneficiada puesto que se reconoce como defendieron que “no se pueda hacer esclavo indio alguno. Y queremos y mandamos que sean tratados como vasallos nuestros de la Corona de Castilla, pues lo son”. Entonces, ¿qué perdón debe pedir Felipe VI si gracias a los antiguos monarcas se promovió la defensa legal de los nativos americanos?
“El Imperio mal llamado azteca se instala en la actual México en 1325”
Si por algún motivo, el discurso contra el explorador extremeño se ha dado en español en un país de mayoría católica es por la profunda huella que dejaron estos viajeros que, acompañados de los misioneros, trasladaron la civilización grecorromana en su máximo esplendor del Barroco al virreinato de Nueva España. ¡El rey se quedó en la península!

2. El indio como neutro
Sheinbaum insiste en reivindicar que los mexicanos proceden de “los pueblos originarios”. Sin embargo, la pregunta a responder en este apartado, como bien señala el historiador americanista Manuel Fuentes es: ¿qué pueblos originarios? ¿Los tlaxcaltecas, texcocanos, totonacas y cempoaltecas que se aliaron con Cortés para luchar contra la opresión imperial del Imperio mexica? Además, conviene recordar que el Imperio mal llamado azteca se instala en la actual México en 1325, por lo que no eran “originarios” de esos territorios, sino más bien, sometieron a las tribus locales a través del cacicazgo.
“Señor, no vayáis por Cholula, que son muy traidores y tiene allí siempre Moctezuma sus hombres”
3. «Los indios se van a las montañas para sobrevivir”
Esta parte de su discurso, en la que expresa que los indígenas se marchan a las montañas por temor a los conquistadores, omite que a las afueras de las ciudades se crearon las conocidas como “repúblicas de indios”, donde ningún español tenía permiso a entrar, ya que se potenció que la cultura local pudiera sobrevivir y así funcionó correctamente, con sus propios líderes locales que se comunicaban con los virreyes. Todo se torció cuando estos lugares se independizan del Imperio español, ya que los indígenas fueron abandonados a su suerte, ya que no existió un corpus jurídico paternalista que los protegiera, como sí sucedió durante tres siglos de conexión con España.
4. Las matanzas de Cholula y Tepoacán
En el comunicado también se acusa a Hernán Cortés de “ordenar matanzas”, como la de Cholula, enclave donde los españoles descubrieron -gracias a doña Marina- una traición de los cholultecas con Moctezuma. El líder mexica envió a veinte mil hombres para asesinar a los recién llegados y a sus aliados tlaxcaltecas. Realmente, fueron estos últimos, sojuzgados durante las últimas décadas, los que se enseñaron con una ciudad que se describió como la Valladolid española.
El propio cronista del emperador Carlos V, Fray Prudencio de Sandoval, narra que “salieron con él -Cortés- de Tlaxcala hasta cien mil hombres de guerra; pero él no quiso llevar más de cinco o seis mil, temiendo no destruyesen a Cholula”. En su crónica, Bernal Díaz del Castillo dice que pidieron ir “diez mil” y finalmente el conquistador acudió con “dos mil” para procurar amistades. Los de Cempoal ya avisaron a Cortés: “Señor, no vayáis por Cholula, que son muy traidores y tiene allí siempre Moctezuma sus hombres”.
Lo mismo sucedió en Tepoacán, donde fue una lucha donde la minoría, como es lógica, la representaba el contingente español, que en pocas ocasiones debió superar los mil hombres, en contraposición del gran apoyo numérico ofrecido por las tribus aliadas.
5. México no existía como nación
Realmente, el mexicano actual es una mezcla fruto del mestizaje entre españoles y los indígenas. Debido a esto, el actual México se forjó durante el período virreinal y no antes; donde todavía estaba muy arraigado el canibalismo y las ofrendas a través de niños y mujeres de las comunidades sojuzgadas para los sacrificios del Imperio mexica. Si el mexicano solo acepta una parte de este discurso y no acepta la mezcolanza que corre por sus venas, no podrá comprender su identidad nacional y está condenado a no saber sus orígenes.

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